|
La corriente migratoria de los años 50, procedente
de Europa, trae a Venezuela sangre nueva y con ella, una mentalidad progresista
y emprendedora. Quienes dejaban atrás países enlutados y
ciudades y campos destruidos, efecto de la Segunda Guerra Mundial, no
querían más penalidades. Querían paz. Y aquí
no sólo la encontraron sino que fueron recibidos por los brazos
abiertos de un amplio horizonte casi virgen, propicio para la lucha dura
pero pacífica y por tanto constructiva, con impensables posibilidades
de alcanzar sus metas... continua
|
 |
|